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domingo, 16 de diciembre de 2012

Nueva derrota en casa (0-2)

En la noche de ayer, el Sevilla FC volvió a cosechar su tercera derrota liguera en casa, en esta ocasión ante el Málaga CF por 0-2. Tras dieciséis jornadas disputadas, el Sevilla de Míchel, Monchi y del Nido aún no ha sido capaz de alcanzar la cifra de veinte puntos cuando restan tres jornadas para alcanzar el ecuador del campeonato, lo que hace temer al aficionado sevillista que su equipo pueda instaurarse de manera peligrosa en la zona media baja de la tabla, puesto que va en caída libre y sin frenos, puesto que cuesta encontrar un rival al que pueda ganarle este Sevilla.

Y lo curioso del asunto es que este Sevilla no comenzó nada mal. Con Coke nuevamente de inicio en el lateral derecho y Perotti en lugar de Reyes, el Sevilla FC jugó unos muy buenos 35 minutos de la primera mitad. Muchos robos de balón, la línea defensiva muy adelantada y ayudando en la presión que ejercía el equipo y que le hacía robar muchos balones en la medular. Había penetraciones por banda, y a diferencia de otros partidos, tanto por la derecha como por la izquierda, puesto que Fernando Navarro tenía una autopista libre para conectar con Perotti. Lo hacía todo bien y sólo faltaba el gol. Sólo faltaba esa palabra o acción mágica que te hace ganar los partidos y ni Negredo ni Jesús Navas fueron capaces de acertar por uno u otro motivo.

Mientras tanto, el Málaga bastante tenía con achicar agua que le entraban por todos lados y esperar a que el aluvión sevillista atenuase su efecto. Y lo hizo en los últimos diez minutos de la primera mitad, bien sea por el esfuerzo realizado hasta el momento o por un movimiento táctico de Pellegrini que se observó bastante bien desde la grada. Durante la primera media hora, el Málaga se posicionaba en defensa con un dibujo anárquico del 4-3-1-2 con doble tapón por banda izquierda (Monreal y Eliseu) para taponar las acometidas de Navas y Coke, con Iturra y Camacho fijos en el centro y dejaba "libres" a Isco de enganche y a Joaquín y Roque Santa Cruz, ambos como delanteros.

Ante tal invitación que le ofrecía Pellegrini a Fernando Navarro para que junto a Perotti abordarán continuamente en un dos contra uno a Jesús Gámez, el técnico chileno cambió la posición defensiva de Isco trasladándolo al volante derecho, lo cual provocó que el plan B, que tan bien le estaba funcionando al Sevilla cuando Navas estaba tapado, fuese abortado y entre pinto y valdemoro, se apagó el ritmo del empuje sevillista en los últimos minutos de la primera parte y así se llegó al descanso con empate a cero goles en el marcador.

En fútbol se habla continuamente de justicia y de victorias morales. No se puede obviar el tremendo derroche que realizó el Sevilla en la primera mitad y que de  haber estado mínimamente acertado le habría hecho irse al descanso con una ventaja amplia en el marcador. Pero conviene no olvidar también que en fútbol los encuentros duran noventa minutos y que enfrente tienes a un rival. Y es que el Sevilla pareció quedarse tras el descanso en los vestuarios del Ramón Sánchez Pizjuán.

Y me refiero a que los primeros minutos de la segunda mitad continuaron igual o peor con la primera. Con un cambio táctico del Málaga con De Michelís en el centro del campo como pivote defensivo, parecía que los malaguistas controlaban la situación e incluso asomaban la portería nuevamente defendida con un Diego López, el que no sabemos si es bueno o malo, pero tampoco lo vemos parar ni una sola acción, y lo que es más fuerte, este aficionado que os escribe aún no conoce con hechos por qué se ha sustituido a Andrés Palop, que si bien es verdad que había bajado su rendimiento en la portería sevillista, su sustituto no ha conseguido en absoluto enmendar la plana.

Y en el minuto tres de la segunda parte, con la mitad del partido aún por delante, en un córner botado por el Málaga sin aparente peligro, De Michelis con un repentino inocuo cabezazo provoca que se adelante su equipo y que, sorprendentemente el Sevilla baje su estado anímico hasta niveles insospechables y no sea capaz en lo que resta de partido de poner en aprietos a este Málaga. ¿Cómo puede haber tanta diferencia en un mismo equipo de un tiempo a otro?

Pues por si no bastase con el escaso espíritu de remontada que reinaba en los jugadores del Sevilla FC, Fede Fazio, la eterna promesa, una vez rebasado por Joaquín al cogerle con facilidad la espalda, saca a relucir su escasa inteligencia deportiva y cuando el del Puerto encaraba algo escorado a Diego López en el uno contra uno, lo derriba dentro del área sabiendo que la ocasión va a requerir de la pena máxima y la consiguiente expulsión. Yo no sé si Joaquín iba a anotar el cero a dos algo escorado, encarando a Diego López y con Fazio intentando atosigarle, pero lo que no me cabe al menor duda es que hacerle el clarísimo penalty y dejar a tu equipo con uno menos, cuanto menos es digno de estudio. Nuevamente el Sevilla vuelve a quedarse con un futbolista menos sobre el campo.

Así pues en el minuto 70 Eliseu hacía el definitivo 0-2 que sólo traería más desgracias para el Sevilla puesto que de ahí hasta el final, tanto Rakitic como Perotti tuvieron que abandonar el campo lesionados y no podrán estar, al igual que Fazio, en el último partido del año que disputará el próximo jueves el Sevilla en Anoeta, en el que podría producirse la destitución de Míchel de volver a perder el equipo.

Y es que, aunque evidentemente no sea ni el único culpable ni el máximo responsable de la situación actual tanto social como deportiva, el entrenador del equipo no puede irse de rositas, pese a que lo intente en las ruedas de prensa. Para que nos situemos, habría que partir de la premisa de que los jugadores del Sevilla no están al día en sus emolumentos de esta temporada y hay quien dice incluso, que le adeudan cantidades de la pasada. Pero esto es una cosa, que también influye, al igual que la desagradable tensión causada entre el Consejo y los Biris, y otra muy diferente tratar de justificar los errores de Míchel cuando mueve ficha.

Una vez expuesto algunos párrafos más arriba la no explicación de la sustitución en la portería sevillista, nada más encajar el Sevilla el 0-1 y con casi 45 minutos por delante, Míchel decide hacer un doble cambio sustituyendo a Cicinho por Coke, algo que puede considerarse como lógico, pero creo que se equivoca al retirar a un buen Kondogbia, quizás de los mejores en la primera mitad en la recuperación y la presión, por Reyes, fruto del arriesgar un poco más y jugar con más atacantes.

Desde ese momento el Sevilla pasa a perder cohesión en la medular unido a su débil estado anímico que se ve hundido jornada tras jornada tras comprobar que cada vez que le tiran le hacen gol, y el equipo es incapaz de volverse a hacer con el mando del partido. Pero ya, de traca gorda es que con la lesión de Rakitic y con Kondogbia ya en los vestuarios, con Javi Hervás en el banquillo, el entrenador decide que sea Manu del Moral el que entre, con lo que una vez más, al igual que ya sucediera y contase aquí el pasado lunes ante el Valladolid, el caos, el desorden y la suerte son las máximas en las que Míchel se encomienda para remontar un partido, y así, es muy pero que muy difícil lograr acertar la lotería.

El Málaga llegó dos veces y pegó. ¿Casualidad, suerte o efectividad? Llámenlo como quieran, pero un partido dura noventa minutos y el equipo, además de sumar 8 puntos de los últimos 33 disputados, no alcanza los veinte puntos a falta de tres jornadas para finalizar la primera vuelta del campeonato. Y aunque no sea el máximo culpable de la situación, en fútbol la cuerda siempre se rompe por el lado más débil y también el más fácil.

Y por cierto, para finalizar esta amplia crónica no quiero ni puedo obviar que entre otras lindezas dirigidas a del Nido, se escuchó el "del Nido vete ya" cantado y coreado por un amplísimo sector en diferentes partes del estadio. Y es que en la noche de ayer no contaban las acciones, sino el sentimiento sevillista. Ya lo expresé en este blog la semana pasada y hoy me vuelvo a reafirmar y es que "Largas presidencias nunca fueron buenas".