Muy poco ha durado la participación del Sevilla FC 2011-2012 en la competición europea. Sólo dos partidos es el triste bagaje de un equipo que se queda fuera a las primerísimas de cambio de una de las tres competiciones en las que estaba obligado a competir cuanto menos hasta el mes de diciembre o de febrero de 2012.
Motivos para el análisis hay muchos, bastantes diría yo. Desde no entender que el recurso para remontar una eliminatoria sea el de la entrada de Fazio a siete minutos del final para jugar de delantero centro sin estar entrenado ni trabajado (entonces, por ejemplo uno, se acuerda al menos de Rodri), hasta de los errores defensivos y la poca fluidez ofensiva mostrada en la eliminatoria, ya que esos factores han sido claves para haber caídos de manera tan efímera. Para mí, aunque el acierto en fútbol es decisivo, en esta eliminatoria pasa a un segundo plano, entiéndase bien. También se podría hablar de un penalty cometido por Palop, como la catedral de Notre Dame de grande, en el que no hacía falta ver la repetición y que a lo mejor hubiese evitado el tristísimo y pobre argumento de utilizar a Fede Fazio de punta de lanza.
Decepción y palo tremendo para los que habéis estado en el estadio. Decepción y palo gordo para los que lo hemos seguido en la distancia, dado que aún no doy crédito a lo acontecido. Lo que sí me niego es a atribuir a la "famosa mala suerte" la eliminación de mi equipo. Hubo mala suerte en el sorteo, eso sí, luego en ambos partidos ganó el equipo más completo o el que fue mejor, aunque me duela reconocerlo.
Caer tan pronto, además es síntoma de que no está tan bien todo lo que parecía perfecto durante la pretemporada (alabado por mí, sin citar a nadie más), pero en la eliminatoria no fuimos mejores. Lo que no cabe duda alguna es que la afición volvió a estar muy por encima del equipo. Ésa es la que nunca falla ni decepciona a nadie.

